
Hoy me tengo que cuidar, estoy en un día fértil.
Cada historia, cada relato, cada cuchicheo cazado al azar del asiento de adelante del 152 puede embarazarme y hacer que nazca un cuento.
La panadera le cuenta a su empleada que el hijo se puso de novio con la chica que perseguía desde segundo grado sin éxito. Unos Montescos y Capuletos en clave de sol divagan por el borde de mi vergüenza.
El taxista lee el diario aun mientras maneja. Una especie de Sallinger que larga su cueva y maneja un tacho por Cabildo se acerca peligrosamente a mi óvulo.
Las cotorras de la oficina hablan del día de la raza y gigantes perros schnauzer rozan mi cabeza desde el oído hasta la nuca, zafando literalmente por un pelo: Nunca me convencieron las historias de perros chicos.
Hoy me tengo que cuidar, estoy en un día fértil. Las historias me acorralan, el esperma anecdótico se acumula y me rodea, preparándose para una batalla que ya doy por perdida.
Pero hay que luchar. Espalda con espalda, mi circunstancia y yo. Dejar que entre quien sea, pero que no entre MI historia.
Hoy es un día fértil y sólo puedo pensar en como evitarme, como evitarte, como evitarnos una historia de terror.
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